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  • La Ventana Natural

PREBIÓTICO Y PROBIÓTICO











HÁBITOS DE VIDA MODERNOS TRAEN ASOCIADAS, ENTRE OTROS, UN MAL FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO, Y, ES DE SOBRA SABIDO, QUE SE NECESITA UN SOPORTE NUTRICIONAL ADECUADO PARA OBTENER UNA RESPUESTA INMUNOLÓGICA CORRECTA.

DONDE EMPIEZA TODO

La microflora intestinal está formada por 100 billones de bacterias de aproximadamente 400 especies distintas. El intestino grueso es el que alberga el 95% de las bacterias de nuestro cuerpo. La microbiota intestinal se empieza a constituir tras el nacimiento y está en constante cambio. A partir de los 2 años de vida la microflora que se ha establecido es casi definitiva y permanece muy estable durante la vida del individuo (Revista Offarm. Ámbito Farmacéutico Nutrición, Vol. 23. Núm. 5. Páginas 90-98, Mayo 2004).

El intestino es el órgano de entrada de nutrientes hacia la circulación sanguínea pero muy importante también es su acción como barrera contra toxinas exógenas y endógenas, patógenos, residuos del metabolismo… Cuando se altera la integridad de la mucosa intestinal se modifica la permeabilidad del intestino y esta capacidad de bloqueo de sustancias de desecho y patógenos se ve comprometida. Cuando hay una correcta salud intestinal los microorganismos intestinales y la mucosa intestinal se encargan de que estas sustancias no atraviesen las paredes del intestino y se incorporen al torrente sanguíneo, evitando así desde inflamaciones hasta el desarrollo de enfermedades asociadas.

Es evidente que situaciones derivadas de la toma de medicamentos, como antibióticos, situaciones de estrés habitual o cambios importantes alimentarios pueden cambiar sensiblemente esta microflora. Actualmente, se sabe que el desequilibrio de la flora intestinal puede originar y/o favorecer el desarrollo de enfermedades. Cada día salen más estudios acerca de cómo influye la flora intestinal en la salud de su huésped, desde el desarrollo de enfermedades metabólicas y obesidad, enfermedades alérgicas e inmunitarias, hasta enfermedades del sistema nervioso como depresión o alzheimer.

Por ello, es muy importante cuidar nuestra integridad intestinal y ayudar convenientemente a nuestras bacterias intestinales beneficiosas a través de una dieta equilibrada y variada. Nos parece importante resaltar en este tema la función y la diferencia de 2 tipos de alimentos muchas veces englobados como uno solo: los PREbióticos y los PRObióticos.

PREBIÓTICOS Y PROBIÓTICOS

Los PREbióticos son productos alimenticios no digeribles que estimulan el crecimiento de especies bacterianas simbióticas ya presentes en el colon. Están constituidos por moléculas de gran tamaño que forman parte de la fibra alimentaria, en su mayoría hidratos de carbono (oligo y polisacáridos) que son fermentados por la flora intestinal. Consumir prebióticos no solo favorece la flora intestinal sino que mejora la absorción de ciertos minerales y la síntesis de vitaminas del grupo B. Por otro lado, los PRObióticos son aquellos alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos, que se pueden utilizar para modificar o mejorar el equilibrio bacteriano intestinal y favorecer la salud del huésped. Son especialmente importantes, cuando necesitamos revertir situaciones de desequilibrios intestinales, disbiosis y toma de antibióticos. En cualquier caso, la ingestión de alimentos prebióticos o probióticos debe hacerse en el marco de una alimentación variada y equilibrada. Sólo de este modo estos productos pueden ayudar a conseguir una correcta nutrición y una mejor calidad de vida de los individuos.

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